COMENTARIO
Con esta sexta sección se concluye la primera parte del libro de Isaías (1,2-39,8). En ella, lo mismo que en los oráculos del principio, se habla de Jerusalén como de una «ciudad sitiada» en medio de una región «arrasada por extranjeros» (cfr 1,7-8; 36,1-22). Se relatan tres acontecimientos importantes para la historia del pueblo y para la fundamentación de la fe: en primer lugar, el enfrentamiento del piadoso rey Ezequías con Senaquerib que pretende la rendición de Jerusalén (caps. 36 y 37); luego, la enfermedad y curación prodigiosa de Ezequías gracias a la intercesión de Isaías (cap. 38); y por último, la sentencia condenatoria de Ezequías por haber pactado con el rey de Babilonia (cap. 39). El cuadro histórico tiene muchos elementos comunes con los caps. 15 a 20 del libro segundo de los Reyes y los caps. 26 a 32 del segundo de las Crónicas. Más en concreto, Is 36-39 transcribe el texto de 2 R 18,13-20,19 con dos variantes significativas: omite 2 R 18,14-16, que relata la sumisión de Ezequías al rey asirio, y añade el poema del rey de Judá (Is 38,9-20), cuando enfermó y fue curado milagrosamente, subrayando así lo positivo de este monarca. De los diversos textos emerge la relevancia de la figura de Isaías como profeta, consultor del rey y hombre de gran ascendiente entre el pueblo, y la persona de Ezequías, bendecido cuando atendía la voluntad divina, condenado cuando la rechazó.