COMENTARIO
Senaquerib, rey de Asiria (704-681 a.C.), se apodera de las ciudades fortificadas de Judá (701 a.C.) y envía a su Rab-Shaqué (título asirio que literalmente suele traducirse por «jefe de los coperos» y que en la práctica designa un general de alto rango), en embajada conminatoria al rey Ezequías de Judá para que se rinda. El tono es desafiante para éste y para el Dios de Israel. La escena (v. 2) se sitúa en el mismo lugar en que años atrás Isaías había amonestado al rey Ajaz para que confiara en el Señor (cfr 7,3). Entonces el rey no lo hizo, y se precipitaron las desgracias sobre su reino. Por contraste, en esta ocasión, la prudencia de Ezequías y su confianza en el Señor (cfr 37,1-20) traerían consigo la disipación del peligro, y el levantamiento del asedio de Jerusalén (cfr 37,36-37).