COMENTARIO
El mensaje de esperanza con el que se ha iniciado la segunda parte de Isaías no procede de una credulidad ingenua ni es una ilusión irrealizable. En estos versículos se van a exponer los fundamentos teológicos de esa esperanza: en primer lugar, el inmenso poder de Dios creador que se ha desplegado en la creación (40,12-31); y en segundo lugar, la soberanía de Dios, que rige el destino de los hombres y quiere salvar a los suyos suscitando a Ciro (41,1-29).