COMENTARIO

 Is 41,1-7 

El Dios de Israel, Señor de la naturaleza, lo es también de la historia. Tomando como cliché literario el género de pleito (cfr 1,10-20), el poema convoca a los pueblos a que presenten sus alegatos. El pasaje tiene como referencia histórica las rápidas campañas de Ciro el Grande, rey de los persas —a pesar de que no le nombre explícitamente—, tras su victoria sobre Creso de Lidia (año 546 a.C.). Pero todavía no alude a su conquista de Babilonia, ocurrida unos diez años después.

El profeta toma la parte de Dios y argumenta sobre los hechos que están sucediendo: es el Señor quien suscita a Ciro y quien le da las victorias sobre las naciones (vv. 1-5). Los artistas se apresuran a fabricar ídolos (vv. 6-7) que los defiendan del veloz conquistador: todo eso es inútil, porque Dios, que está por encima de todos, es quien le dirige.

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