COMENTARIO
El texto vuelve al tema del pleito (rîb, en hebreo), lo que indica que todo el cap. 41 constituye un único poema–oráculo. Es una nueva sátira contra los ídolos de las naciones, en una especie de desafío, para probarles que no saben nada de las cosas pretéritas, ni pueden anunciar nada del porvenir (vv. 22-23.26.28); no son más que una «nulidad, aire y vacío» (v. 29). En cambio, el Señor no sólo sabe, sino que suscita los acontecimientos y sus protagonistas (vv. 25-27). La intención del profeta es dar argumentos para levantar la esperanza de los oprimidos.