COMENTARIO
Impresionante sátira contra Babilonia, compuesta cuidadosamente como un canto fúnebre o lamentación, mediante fórmulas gráficas y atrevidas y con un vocabulario escogido y culto (más de cuarenta palabras son exclusivas de esta sección). Puesto que los dioses de Babilonia son vanos, nada podrán hacer por evitar la ruina y humillación de la ciudad. Babilonia recibió el encargo de castigar a Israel, pero se ha sobrepasado en sus funciones (vv. 6-7). Por eso el profeta, que anuncia su merecida destrucción, enfatiza los contrastes entre lo que fue y lo que va a ser (vv. 1-11): de «virgen» (v. 1) (probablemente porque no ha sufrido yugo extranjero) y de señora (vv. 5.7), se convertirá en esclava; su orgullo será terriblemente humillado, no se podrá levantar de la desgracia que le está por venir. Babilonia se jactaba de su sabiduría, de su ciencia y de su magia. Su astrología llegó a ser famosa en el próximo Oriente antiguo. Pero de nada le vale recurrir a ellas, pues no la podrán salvar de las calamidades que se le avecinan (vv. 12-15).