COMENTARIO

 Is 48,17-19 

Se presenta, también como conclusión, un tema muy relacionado con la escucha del mensaje del Señor (cfr 48,16). Se trata de la instrucción divina: el Señor «te enseña, para tu bien», esto es, para provecho, y «te guía por el camino que has de seguir» (v. 17), frase que evoca Dt 8,2. La «enseñanza» divina no es algo meramente teórico, sino que se basa en la experiencia de la realidad vivida, con los acontecimientos salvíficos que han marcado la historia del pueblo elegido, sobre todo a partir de la liberación del éxodo de Egipto. Del mismo modo que la liberación de la primera esclavitud es enseñanza para Israel, el destierro de Babilonia lo es ahora de nuevo.

A continuación se advierte a Judá que escarmiente en los castigos sufridos por haber abandonado al Señor (vv. 18-19). Trascendiendo el momento histórico en que fue pronunciado el oráculo, sus palabras son una «enseñanza» para todos los tiempos, los pueblos y las criaturas humanas: aprender en la propia vida a convertirse al Señor.

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