COMENTARIO
«Clama a gritos, no ceses». Estas palabras dirigidas al profeta para denunciar los errores son una llamada a que todos aquellos que tienen la responsabilidad de dirigir almas realicen su tarea con solicitud y sin cansancio. Al mismo tiempo sirven de reclamo para que todos, pastores y fieles, intensifiquen la oración en momentos de dificultad o necesidad y pidan orientación cuando vienen situaciones de especial turbación. «Si no sientes devoción, y te hallas muy seco, persevera en la oración, gime, llama y no ceses hasta que merezcas recibir una migaja, o una gota de gracia saludable; Tú me necesitas a Mí; yo no necesito de ti» (B. Tomás de Kempis, De imitatione Christi 12,3).