COMENTARIO

 Is 66,15-17 

Tras la invitación a la alegría ante la nueva Jerusalén, cuya redención es motivo de consuelo y gozo (66,10-14), el juicio del Señor sigue, por lo que también llega la hora de los lamentos para los que no han respetado la santidad de Dios. Se enseña así que el Señor es justo, ya que la salvación requiere la destrucción definitiva del mal.

La imagen del fuego en el castigo de los réprobos también será utilizada en el Nuevo Testamento: «El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y apartarán de su Reino a todos los que causan escándalo y obran la maldad, y los arrojarán en el horno del fuego. Allí habrá llanto y rechinar de dientes» (Mt 13,41-42; cfr 2 Ts 1,8).

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