COMENTARIO

 Jr 1,11-12 

En hebreo, almendro se dice shéqued, que significa «vigilante, alerta», porque es el primer árbol que florece cuando el invierno declina. Se diría que está atento a señalar la proximidad de la primavera mientras que los demás árboles duermen el sopor invernal. La imagen de una rama de almendro simboliza la vigilancia del Señor, al que no se le escapa nada de lo que sucede a su pueblo, aunque éste se haya olvidado de Él. Por eso Dios ha elegido al profeta, para advertir a los suyos de lo que se les avecina. Santo Tomás de Aquino, comentando sobre el sentido de la rama, dice que «la vara es como si estuviera en la mano del Señor preparada para castigar (…). Otros entienden que la vara vigilante es la vara de los ladrones preparada para robar en las casas a través de las ventanas, mientras éstos [los ladrones] vigilan a los otros que duermen. Pero parece mejor lo primero» (Postilla super Jeremiam 1,4).

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