COMENTARIO
Desde el capítulo anterior se ha venido aludiendo a la relación entre Dios y su pueblo en términos de vinculación amorosa (cfr 2,2). Ahora se sigue utilizando la imagen esponsal para explicar el rechazo de Israel por parte de Dios. Es significativa la frecuencia del verbo «volver», tanto en sentido físico (volver del destierro) como moral (convertirse).
La norma sobre la esposa repudiada (v. 1) alude a Dt 24,1-4, donde se establece que si una mujer es repudiada por su marido y se casa con otro, ya no puede regresar junto al primero; ni siquiera aunque el segundo también la despida y le entregue el libelo de repudio. Tal situación legal la aplica Jeremías a Israel para indicar que ha quedado totalmente desamparado como consecuencia de sus infidelidades a la Alianza; después de haberse apartado del Señor para dar culto a los ídolos, no podrá regresar a su primer amor. No tiene ningún derecho a reclamar el perdón de Dios, y aún menos cuando no da muestras de arrepentimiento ni deseos de cambiar (v. 5). En esta situación sólo una intervención gratuita del Señor podría dejarle volver.