COMENTARIO
Salum» es otro nombre de Joacaz, hijo de Josías (cfr 1 Cro 3,15), que sucedió a su padre en el trono de Jerusalén tras la muerte de éste el año 609 a.C. Su reinado sólo duró unos meses, pues el faraón Necó lo depuso y lo llevó cautivo a Egipto, donde murió (cfr 2 R 23,29-34; 2 Cro 36,1-4).
Jeremías manifiesta que no se debe llorar por Josías (cfr 2 Cro 35,24-25), que fue un rey piadoso y había muerto poco antes, sino por el rey Joacaz, que iba a ser conducido al destierro del que no volvería. Después de las amenazas de los oráculos anteriores, el destino de Joacaz sirve como anuncio de que el momento del castigo es inminente y prefigura la deportación que sufrirá el pueblo pocos años después.