COMENTARIO
Aunque el suceso que aquí se narra tuvo lugar en tiempos de Yoyaquim (v. 1) —es decir, varios años antes de lo narrado en el capítulo anterior y no más tarde del 598 a.C.—, cuando se recopiló el libro de Jeremías se incluyó en este lugar por lo que tiene de ejemplar en relación con el episodio anterior. Si antes se había hablado de la falta de fidelidad al compromiso por parte de los habitantes de Judá (34,8-22), ahora, por contraste, se presenta el ejemplo de fidelidad y obediencia de los recabitas. Sobre este grupo no tenemos más información de la que aquí nos dice Jeremías y que dio lugar a varias leyendas, recogidas en un libro apócrifo cristiano llamado Historia de los recabitas. Se sabe que eran quenitas (cfr 1 Cro 2,55) y descendientes de Yonadab (también llamado Yehonadab). Éste aparece en 2 R 10,15.17 asociado al rey Jehú de Israel en su lucha contra el culto a Baal. Eran muy celosos del Señor, con costumbres austeras propias de la vida seminómada, entre las que estaban la de habitar en tiendas y no sembrar ni cultivar. Mostraban así su resistencia a un estilo de vida agrícola sedentario y a las comodidades de la vida urbana. De ahí su rechazo a beber vino (v. 6).
En esos años las tropas de Nabucodonosor sembraban el terror en los campos de Judá, lo que hacía que muchos buscaran refugio en las murallas de Jerusalén. Los recabitas también lo hicieron (v. 11), pero no deseaban perder sus costumbres. Jeremías los lleva al Templo y les ofrece vino (vv. 3-5). Ellos, sin embargo, lo rechazan por lealtad a las costumbres de sus antepasados (vv. 6-11). Ésta es la actitud que el profeta alaba. De este modo, el ejemplo de la obediencia de los recabitas a la palabra de su antepasado Yonadab hace más patente la actitud desobediente de Judá. No se trata sólo de un detalle anecdótico y edificante de sobriedad, sino del ejemplo de fidelidad y obediencia que dan con su comportamiento. Por eso, gozarán de las bendiciones del Señor (vv. 12-19). En cambio, los habitantes de Judá serán castigados por haber desobedecido a la palabra de Dios.