COMENTARIO

 Jr 47,1-7 

Los filisteos eran un pueblo que llegó por mar a la tierra de Canaán a finales del segundo milenio a.C., y se estableció en la costa. Ascalón y Gaza se contaban entre sus ciudades más importantes. Parece que provenían de Creta (Kaftor en hebreo) y conocían la fundición de hierro. En muchos pasajes de la Biblia aparecen oponiéndose a los israelitas ya desde la época de los Jueces, y continuaron haciéndolo en tiempos de David y también durante la monarquía. El oráculo puede hacer alusión al momento en que Necó II se retira de su campaña de ayuda a los asirios el 609 a.C. (cfr 2 R 23,33), o a la campaña de Jofrá contra los sirios el 570. En cualquier caso el enemigo, bajando desde el norte, derrota a los filisteos, aliados de los fenicios (v. 4). Sus señales de duelo continuarán (v. 5). Se les llama «resto de los anaquitas», porque ocupaban el territorio habitado por los antiguos descendientes del gigante Anac (cfr Jos 11,22), haciendo alusión también con ello al filisteo Goliat. El oráculo es breve, pero contundente, y no termina con promesas de esperanza como en el caso de Egipto.

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