COMENTARIO
La segunda nación del oriente a la que se dirigen los oráculos de Jeremías es Amón, territorio situado al norte de Moab y de Judá. También los amonitas habían planteado enfrentamientos a los israelitas. Se aliaron con Eglón de Moab contra los israelitas (Jc 3,13) y los oprimieron junto con los filisteos (Jc 10,6-11,28). Atacaron de nuevo en tiempos de Saúl (1 S 14,47) y de David (2 S 10,1-14). En tiempos de Jeremías, algunos amonitas se aliaron con los babilonios, sirios y moabitas contra Judá (cfr 2 R 24,2), y amonita era el rey Baalís, que promovió la muerte de Godolías (cfr 40,14). Dioses de Amón eran Moloc y Milcom, a los que Salomón construyó un lugar de culto cerca de Jerusalén, como a Camós de Moab (1 R 11,7.33; 2 R 23,13). Rabá (la actual Amán, en Jordania) era la capital.
Jeremías anuncia el castigo porque este pueblo pagano, representado por su dios Milcom, se ha apoderado de un territorio que el Señor había dado a la tribu de Gad (v. 1; cfr Nm 32,34-37; Jos 13,24-28). A pesar de tener abundante agua y ser por eso difícil de conquistar (v. 4), caerá bajo el poder enemigo (v. 5). La ciudad de Ay (v. 3) no debe identificarse con la conquistada por Josué (cfr Jos 7,2-8,29). Jesbón es una ciudad que unas veces se considera amonita y otras moabita (cfr 48,2). Los profetas Amós (Am 1,13-15) y Ezequiel (Ez 25,1-7) dirigieron oráculos de condenación sobre los amonitas. Sólo en el caso de Jeremías se les abre una esperanza de restauración (v. 6), pero falta en la versión griega, por lo que podría ser adición tardía.