COMENTARIO

 Jr 49,34-39 

Elam se encuentra más allá de Babilonia, en el límite del mundo conocido en tiempos de Jeremías. Su capital era Susa. De nada servirá a los elamitas su habilidad con el arco por la que eran famosos (v. 35). Serán destruidos, aunque también para ellos habrá esperanza de restauración (v. 39). El oráculo, pronunciado hacia el 597 a.C. (v. 34), se dirige a este pueblo para enseñar que el juicio de Dios llega hasta los mismos confines de la tierra. Jeremías anuncia que el Señor pondrá allí su trono (v. 38), es decir, que no habrá rincón de la tierra que escape al dominio del Señor.

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