COMENTARIO

 Jr 51,56 

«El Señor es un Dios remunerador». Se trata de una de las verdades acerca de Dios que se va manifestando de distintos modos y cada vez con mayor claridad a lo largo de los libros del Antiguo y Nuevo Testamento. Forma parte de los contenidos fundamentales de la fe cristiana. «Siguiendo a los profetas (cfr Dn 7,10; Jl 3,4; Ml 3,19) y a Juan Bautista (cfr Mt 3,7-12), Jesús anunció en su predicación el Juicio del último Día. Entonces, se pondrán a la luz la conducta de cada uno (cfr Mc 12,38-40) y el secreto de los corazones (cfr Lc 12,1-3; Jn 3,20-21; Rm 2,16; 1 Co 4,5). Entonces será condenada la incredulidad culpable que ha tenido en nada la gracia ofrecida por Dios (cfr Mt 11,20-24; 12,41-42). La actitud con respecto al prójimo revelará la acogida o el rechazo de la gracia y del amor divino (cfr Mt 5,22; 7,1-5). Jesús dirá en el último día: “Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 678).

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