COMENTARIO
La acción de comer el rollo simboliza ante los demás que el profeta transmite con fidelidad el mensaje divino, y por tanto que los oyentes no deben desatender a ninguna de sus palabras ni pueden atenuar su contenido. Indica también la actitud positiva del profeta que «devoró» con afán las palabras del Señor, a pesar de su crudeza. Al comentar este pasaje, apunta el Papa San Gregorio Magno: «La Sagrada Escritura es para nosotros alimento y bebida (…). En sus páginas oscuras, ininteligibles sin explicaciones, la Sagrada Escritura es alimento porque todo debe ser explicado para ser comprendido, como todo lo que se mastica para ser engullido. En las páginas claras, es bebida. La bebida no la masticamos; por eso cuando el precepto es claro, lo bebemos porque somos capaces de comprenderlo sin explicaciones. Por eso, como el profeta Ezequiel iba a escuchar palabras oscuras y difíciles, no se le dice que beba el rollo sagrado sino que lo coma, que es como decirle: “Medítalo y compréndelo”» (Homiliae in Ezechielem prophetam 1,10,3).
«Un libro en forma de rollo» (v. 9). Antiguamente los libros se escribían en rollos de pergamino o en papiro (ver también Jr 36,4).