COMENTARIO
La relación de Dios con su pueblo es descrita, desde Oseas, bajo la imagen esponsal, y la idolatría, por tanto, como prostitución y adulterio: «Corazones adúlteros», «ojos prostituidos». Hay que tener en cuenta que muchos ritos idolátricos de templos cananeos incluían la prostitución sagrada como gesto impetratorio de fecundidad para la tierra, para los animales y hasta para las familias.