COMENTARIO
El oráculo sobre el «día del Señor» contiene el anuncio sobrecogedor del juicio divino (vv. 1-9) y la descripción de los desastres que traerá consigo. Desde el punto de vista literario es la culminación de los oráculos anteriores y está construido con gran riqueza de recursos literarios: repetición de palabras y de fórmulas expresivas, imágenes vivas, hipérboles, etc. Desde el punto de vista doctrinal repite las ideas conocidas desde Amós (Am 5,18-20) de que el día del Señor no será de consuelo sino de condena. Estas expresiones ligadas al juicio del Señor quedaron en la predicación cristiana como modelo para la exhortación a la penitencia en la actualización del texto. San Gregorio Magno explicaba en Roma el libro de Ezequiel al tiempo que pueblos invasores atacaban el norte de la península italiana, y comentaba: «Vemos nuestras ciudades arruinadas, nuestras fortificaciones demolidas, nuestros campos arrasados, nuestras iglesias destrozadas; y mientras tanto seguimos a nuestros padres en la iniquidad, no renunciamos al orgullo que hemos visto en ellos. Ellos pecaban en medio de las fiestas y nosotros, cosa más grave todavía, pecamos en medio de los castigos. Pero Dios todopoderoso, que juzga la iniquidad, ha elevado ahora del mundo a nuestras almas, las ha convocado al tribunal: nos espera en la penitencia, aguarda nuestra conversión» (Homiliae in Ezechielem prophetam 1,9,9).