COMENTARIO
El oráculo contra los habitantes de Jerusalén pone de relieve el horror y la malicia de los que promovían toda clase de violencias y pecados confiando en la inviolabilidad de Jerusalén. Los veinticinco hombres y sus dirigentes destacados, Yaazanías y Pelatías, representan a los promotores de desmanes e idolatrías y a los que aconsejaban (v. 2) pactar con Egipto frente a Babilonia.
«Esta ciudad es la olla y nosotros la carne» (v. 3). Proverbio que indica abundancia y seguridad: Jerusalén es el recipiente amplio e invulnerable donde sus habitantes alcanzan madurez y bienestar. Pero el Señor cambia su sentido: dentro de la olla sólo hay víctimas por culpa de sus dirigentes, y estos mismos que se sentían seguros serán sacados fuera (v. 7) y perecerán a manos de extranjeros. La imagen de la olla de carne será utilizada de nuevo al anunciar el asedio inminente de Jerusalén (cfr 24,3-12).
La muerte de Pelatías, que irónicamente significa «el Señor salva», confirma que el oráculo es inexorable, hasta el punto de que el propio vidente se estremece y se dirige al Señor en angustiada petición (v. 13).