COMENTARIO

 Ez 12,1-14,23 

Las amenazas contra Jerusalén se han expresado hasta ahora con acciones simbólicas (caps. 4-5), con profecías severas (caps. 6-7) y con la visión impresionante de los delitos cometidos en el Templo (caps. 8-11). Sin embargo, ni los habitantes de Jerusalén ni los ya deportados parecen estar convencidos de que la catástrofe es inminente. Ezequiel en esta sección del libro sale al paso de esa resistencia a creer, anunciando, en primer lugar, la inmediata deportación del rey Sedecías (cap. 12), condenando luego las expectativas engañosas que propalaban los falsos profetas (cap. 13) y denunciando el error de algunas ideas religiosas en las que apoyaban su seguridad (cap. 14). Con estos oráculos se quiere motivar a los oyentes a convertirse y a confiar únicamente en el Señor que puede ayudarles en el destierro. Tal es el sentido de la fórmula repetida una y otra vez: «Sabréis que Yo soy el Señor».

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