COMENTARIO

 Ez 14,1-23 

Los dos oráculos de este capítulo comienzan con la fórmula ya conocida: «Me fue dirigida la palabra del Señor diciendo» (vv. 2.12). El primero (vv. 2-11) denuncia con severidad la idolatría en todas sus formas, incluso la del falso profeta que se atreve a pronunciar vaticinios en nombre del Señor (v. 9). El segundo (vv. 12-23) sale al paso de la pregunta que se hacían los israelitas ante el desastre de la ciudad y del reino: ¿pagarán justos por pecadores? Y si quedan justos en Israel, ¿no bastará su justicia para salvar a todos? Ezequiel enseña con vigor la responsabilidad personal, que repetirá con otros matices en los caps. 18 y 33.

La presencia de los ancianos (v. 1), como sucedió en 8,1, realza la solemnidad de estos oráculos.

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