COMENTARIO

 Ez 16,1-5 

«Tu padre era amorreo y tu madre hitita» (v. 3). Jerusalén, en efecto, había pertenecido a los cananeos hasta la conquista de David, entre los que cabe enumerar a los amorreos, pueblo semita (cfr Nm 21,13), y a los hititas, provenientes de Asia Menor (cfr Gn 23,16). Por encima de precisiones históricas (cfr Dt 7,1 y par.), Ezequiel subraya el origen pagano de la ciudad sagrada para dejar claro que todas las cualidades y toda su dignidad provienen sólo del Señor. Los detalles reseñados en el v. 4 reflejan costumbres antiguas en los primeros cuidados a los niños recién nacidos. Con estos pormenores señala que Jerusalén, además de tener un origen oscuro, inició su historia en la soledad más absoluta.

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