COMENTARIO
La historia azarosa de la vid es un fiel reflejo del Israel deportado, tanto del rey como del pueblo: lo más escogido, como viña frondosa (vv. 10-11), sufrió la violencia de la destrucción y del destierro, como una vid arrancada con furia (v. 12); ahora, ha sido llevada a un país inhóspito, es como una vid plantada en el desierto (v. 14), donde no puede dar fruto.
El final del poema es desolador porque no deja lugar a la esperanza (v. 14). Probablemente por tratarse de una elegía, Ezequiel se detiene en el final de una época, sin necesidad de anunciar la nueva, como hace en otras ocasiones.