COMENTARIO

 Ez 21,1-12 

Son dos oráculos con una correlación intencionada. El primero, más alegórico (vv. 1-5), traza la trayectoria de un fuego que, de norte a sur, arrasará lo mismo al árbol seco que al verde. Es Babilonia que entra desde el norte arrasándolo todo. El segundo (vv. 6-12) explica el anterior; el fuego es ahora la espada, mostrando que la desgracia anunciada es una invasión bélica y no un desastre natural. Y el objetivo no es genérico, el sur, sino bien concreto, Jerusalén (v. 7). El árbol verde y el seco son en la explicación el justo y el impío (v. 9). Ezequiel una vez más se identifica con su pueblo en los gemidos por la inminencia de tantas adversidades (v. 12).

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