COMENTARIO

 Ez 22,1-31 

Tres nuevos oráculos, ahora sin apenas metáforas ni alegorías, dejan al descubierto los delitos de Jerusalén y justifican la sentencia condenatoria del Señor. Los tres comienzan con la fórmula técnica: «Me fue dirigida la palabra del Señor» (vv. 1.17.23). El primero detalla los crímenes de Jerusalén (vv. 1-16); el siguiente (vv. 17-22) es más esquemático y extiende la condena a todo el país; y el último (vv. 23-31) apunta a los distintos estratos del pueblo: príncipes, sacerdotes, profetas, pueblo sencillo.

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