COMENTARIO

 Ez 22,1-16 

La acusación grave contra la ciudad está enunciada al comienzo: «Ciudad que en su interior derrama sangre» (v. 3), y desarrollada en tres series de pecados (vv. 6-8; 9-11.12). En estas series el primero es «derramar sangre» y los demás están relacionados con los preceptos del llamado «Código de santidad» (Lv 17-26), y se refieren a la opresión y violencia. Todos han sido cometidos «en ti» (vv. 5.6.7.9.10.11.12), es decir, en Jerusalén, la ciudad santa. De ahí que la dispersión, el grave castigo, equivalga a una profanación ante las naciones (v. 16); pero conseguirá la purificación definitiva.

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