COMENTARIO

 Ez 22,17-22 

La imagen del horno como crisol donde se purifican los metales preciosos era frecuente entre los profetas (cfr Is 1,25; 48,10; Jr 6,29, etc.). Ezequiel, probablemente sin perder de vista el producto final, el metal purificado, se detiene en el acto más lacerante de la operación: «Seréis fundidos en medio de la ciudad» (v. 22). De este modo, aunque habla sólo de castigo, es decir, del asedio y destrucción de Jerusalén, se vislumbra el horizonte de esperanza cuando la ciudad quede purificada.

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