COMENTARIO
Tiro era una ciudad–estado al norte de Palestina, entre los montes del Líbano y el Mar Mediterráneo. Era fenicia como Sidón, Biblos, etc.; estaba situada sobre una isla rocosa, perfectamente fortificada, pero su dominio se extendía también dentro del continente. Por su situación privilegiada era centro comercial del antiguo Oriente, allí se daban cita los mercaderes de las demás ciudades de Asia Menor y de los pueblos continentales. Nabucodonosor no llegó a conquistarla, pero tras sus ataques la dejó prácticamente destruida.
Ezequiel dedica a Tiro una serie de oráculos de condena en los que se mezclan sentimientos encontrados de alegría por su destrucción, de admiración por su fortaleza y por su influencia, y de desprecio por su rey ensoberbecido. Pero en las palabras del profeta queda de manifiesto que Dios es el único soberano y que tiene especial predilección por Israel.