COMENTARIO

 Ez 26,1-21 

Desde el primer oráculo contra Tiro, Ezequiel se esmera en sus palabras y cuida los detalles: comienza señalando la fecha, «año undécimo» (v. 1), es decir, a finales del año 586, uno después de la caída de Jerusalén. A continuación, denuncia la burla que los de Tiro hicieron por la destrucción de la ciudad del Señor (v. 2). Por último, proclama la sentencia solemne en un oráculo dividido en cuatro partes introducidas con la misma frase: «Esto dice el Señor» (vv. 3.7.15.19).

Las dos primeras (vv. 3-6 y 7-14) anuncian la destrucción de lo que parecía inexpugnable y subrayan con ironía que la ciudad va a quedar totalmente arrasada, «como secadero de redes» (vv. 5.14). Las dos últimas (vv. 15-18 y 19-21) tienen el estilo de lamentación fúnebre ante la pérdida de algo tan preciado como Tiro. En todo este capítulo hay una cierta añoranza de la fortaleza, la prosperidad y la influencia de aquella ciudad.

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