COMENTARIO
El día del Señor es día de juicio y de condena para los impíos (cfr Am 5,18-20; So 1,14-18). Ezequiel repite las catástrofes escatológicas conocidas de los profetas anteriores, las aplica a Egipto, y añade su repercusión en los países del entorno. En este oráculo hay un interesante reflejo de la geografía política de aquel tiempo, aunque algunas de las ciudades resulten difíciles de identificar hoy. La enumeración de tantas ciudades paganas refuerza la soberanía del Señor, que domina sobre todas las naciones entonces conocidas. Y si el castigo es general, como prueba de la justicia divina, con mayor razón será general la salvación cuando todos reconozcan al Señor (v. 19).