COMENTARIO
Como en un nuevo relato de vocación, Ezequiel retoma la imagen del centinela para exponer su condición de profeta. En el capítulo tercero (3,16-21) se insistía en la obligación de avisar a sus oyentes; ahora desarrolla la metáfora del centinela en tiempo de guerra (vv. 2-6), haciendo hincapié en que tal misión es exigente y de gran influencia. En esta nueva etapa, el profeta sólo tendrá que amonestar al impío (vv. 7-9), porque se supone que el justo no volverá a desviarse de su camino.