COMENTARIO

 Ez 34,23-31 

Relevante oráculo mesiánico que añade matices importantes a la esperanza en un mesías–rey, tal como estaba anunciado en el «Libro del Enmanuel» de Isaías (cfr Is 6-12). El rey–mesías se llamará David (vv. 23-24) porque estará dotado de las cualidades del gran rey de Belén; será «príncipe», es decir, no rey en el sentido político; será «siervo» de Dios, porque vendrá en humildad prescindiendo de ostentaciones. A nuevo rebaño (pueblo), nuevo pastor–mesías y Nueva Alianza, que lleva consigo las bendiciones contenidas en el «Código de santidad» (cfr Lv 26,3-13) y la seguridad completa (cfr Jr 23,5-6). Ezequiel no menciona la posibilidad de quebrantar esta Nueva Alianza porque la considera inviolable. Ni siquiera el impío, que quedará al margen de ella y no se beneficiará de sus frutos, podrá romperla.

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