COMENTARIO
Antes de hablar de Israel, el texto sagrado inserta aquí un oráculo de condena contra los edomitas —simbolizados en «el monte Seír»—, a pesar de que ya antes habían sido reprobados (cfr 25,12-14). Presenta así dos oráculos contrapuestos: la reprobación de Edom (35,1-15) y la bendición de Israel (36,1-15); a la maldición del monte de Seír contrapone la bendición de los montes de Israel.