COMENTARIO
El oráculo de salvación sigue un esquema semejante al de condenación: describe el fundamento de la bendición e introduce la bendición misma con el habitual «por eso» (vv. 3.4.5.6.14). Pero hay una especial insistencia en señalar que es el Señor, y no el profeta, quien profiere las bendiciones, como se deduce de la repetición de la fórmula introductoria del oráculo «esto dice el Señor» (vv. 2.3.4.5.6.7.13).
«Os daré mayores bienes que en vuestros inicios» (v. 11). Alusión al origen del pueblo en el desierto, y al comienzo de la humanidad, antes de la irrupción del pecado, el periodo más feliz y fecundo.
«Eres devoradora de hombres» (v. 13). Parece que Canaán tenía fama de tierra belicosa desde antes de ser habitada por los israelitas (cfr Nm 13,32-33). Ezequiel menciona esta imagen depravada para subrayar los bienes del nuevo Israel, en el que sus habitantes vivirán tranquilos.