COMENTARIO
Lo más significativo es la conducta desconcertante de Dios que, a pesar de que ordena un oráculo contra Gog (v. 3), lo toma como instrumento contra Israel (v. 7) y le proporciona un ejército bien pertrechado (v. 4). Aunque parece que el ataque es promovido por la ambición de Gog (vv. 10.14), el Señor deja claro que ha sido Él quien ha previsto todo para que todas las naciones le reconozcan (v. 16).
«Gog, en el país de Magog» (v. 2). No se ha encontrado ninguna identificación satisfactoria ni de este personaje ni de Magog que, según Gn 10,2 sería un descendiente de Jafet. Lo más probable es que Ezequiel haya ideado dos nombres con asonancia legendaria para representar a todos los enemigos idealizados de Israel; ese país jafetita sería adecuado, puesto que los ataques más crueles siempre han venido del norte, especialmente de Asiria y Babilonia.
«Después de muchos días» (v. 8). Esta mención cronológica indeterminada es clave para entender que todo el oráculo es escatológico, es decir, se refiere al tiempo futuro en que Dios intervendrá de forma definitiva tanto para condenar como para salvar. A lo largo del oráculo hay varias expresiones parecidas: «Aquel día» (v. 10), «al final de los días» (v. 16).
«El centro de la tierra» (v. 12). En el lenguaje escatológico se idealizan hiperbólicamente los lugares y los tiempos; aquí se refiere a Jerusalén como ciudad cumbre y específica del tiempo mesiánico. La Carta a los Hebreos y el Apocalipsis hablarán de la Jerusalén celestial (cfr Hb 12,22; Ap 21-22).