COMENTARIO
Las dependencias de los sacerdotes estaban adosadas al Templo y dispuestas en diferentes planos para que cada uno pudiera ocuparlas según su rango y según las tareas que tuviera que desempeñar en el Templo. En las más santas (v. 13), los sacerdotes comían y guardaban las porciones que les correspondían de los sacrificios, en concreto, la porción de las ofrendas vegetales (Lv 2,1-3) y la del sacrificio por el pecado (Lv 6,17-23) que se consideran «cosas santísimas».
La descripción del complejo del Templo termina con la indicación de las medidas de su perímetro. Además de la grandiosidad del conjunto, Ezequiel subraya que hay un muro de separación entre las construcciones profanas y el terreno dedicado al Templo (v. 20), para indicar la dignidad y prestancia de todo lo relacionado con el Señor y con su culto.