COMENTARIO

 Ez 45,1-46,24 

El nuevo Israel que nace después del destierro supone una reestructuración nueva del territorio (45,1-8), una renovada medición de granos y líquidos (45,9-17), y una nueva distribución de sacrificios según el oferente y la categoría de la fiesta (45,18-25). La renovación afectará también a los distintos servicios sagrados del Templo (46,1-15) y a la salvaguarda de las posesiones del príncipe (46,16-24). La lectura de estas prescripciones resulta tediosa, pero en su insistencia refleja hasta qué punto lo antiguo ha perdido vigencia por impuro y, sobre todo, la voluntad del Señor por implantar instituciones y normas nuevas, dignas por su pureza y santidad.

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