COMENTARIO

 Ez 45,18-25 

Las prescripciones para las fiestas también reflejan la preocupación por la pureza de los ritos y de los participantes en ellos. Solamente enumera tres: año nuevo, en primavera (vv. 18-20); la pascua, el catorce del mismo mes (vv. 21-24); y los Tabernáculos, el séptimo mes (v. 25). No menciona Pentecostés ni señala los acontecimientos que se celebran en cada una. En cambio, precisa con detalle los sacrificios que se debían ofrecer, en especial, los expiatorios. Todo el interés es salvaguardar la trascendencia de Dios y la santidad del culto en el Templo, por encima de otras costumbres y tradiciones festivas.

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