COMENTARIO
Además de los sacrificios de las grandes fiestas, cada sábado, cada día de luna nueva y hasta diariamente estaban prescritos los sacrificios con minuciosidad. Es probable que la normativa de esta sección sea más un ideal que una realidad, si se piensa en la complejidad de los ritos y en la carestía de víctimas y ofrendas que debieron tener los israelitas durante la restauración. En todo caso, estas disposiciones ponen de relieve la importancia del culto como reconocimiento de la soberanía de Dios sobre todas las criaturas. «La creación está hecha con miras al Sabbat y, por tanto, al culto y a la adoración de Dios. El culto está inscrito en el orden de la creación (cfr Gn 1,14). “Operi Dei nihil praeponatur” (“Nada se anteponga a la dedicación a Dios”), dice la regla de S. Benito, indicando así el recto orden de las preocupaciones humanas» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 347).