COMENTARIO

 Ez 47,13-23 

El nuevo Israel tendrá también nuevas fronteras. Ezequiel, una vez más, se basa en datos geográficos exactos y tiene en cuenta los límites asignados en las tradiciones antiguas (cfr Nm 34,7-12), pero presenta un mapa idealizado con fronteras amplias que nunca se dieron en la realidad.

Esta tierra ideal estará distribuida entre las tribus de Israel, pero sin excluir a los extranjeros (vv. 21-23). La acogida de extranjeros supone un gran avance, precisamente cuando se trata de compartir la tierra. San Jerónimo valora este gesto como extraordinario: «Aprendamos de este capítulo que no hay diferencia entre Israel y los gentiles. Si el país ha de dividirse entre Israel y los extranjeros no hay duda de que es herencia de los judíos y de los gentiles, siempre que éstos se conviertan al culto del verdadero Dios» (Commentarii in Ezechielem 47,21ss.).

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