COMENTARIO

 Ez 48,30-35 

A modo de apéndice, Ezequiel presenta el plano de la ciudad santa, que será un cuadrado perfecto con tres puertas a cada lado, dedicadas cada una a una de las doce tribus de Israel.

La nueva capital tendrá un nombre nuevo. Es probable que Ezequiel juegue con la asonancia: Yerusalaim, que podría entenderse como «ciudad del dios Salem», cambiaría por Yehu-Samá «El Señor está allí», o bien «aquí». En todo caso lo importante es el sentido de la frase que cierra el libro: «El Señor está aquí», puesto que resume el mensaje de Ezequiel: la gloria de Dios, que había abandonado el Templo y la ciudad y había acompañado a los deportados en Babilonia, se queda para siempre en la ciudad renovada y santificada.

Volver a Ez 48,30-35