COMENTARIO

 Dn 3,26-45 

Como es habitual en los salmos penitenciales, primero se proclama que Dios actúa siempre con justicia, incluso cuando castiga a su pueblo (vv. 26-28; cfr Sal 32). Después se reconoce que ha sido el pecado del pueblo lo que ha motivado justamente el castigo, incluso el de entregarlos al rey más perverso de toda la tierra, probable alusión a Antíoco IV (vv. 29-33). Finalmente se pide la intervención divina trayendo como argumentos la Alianza pactada con los padres (vv. 34-36), la humillación en la que se encuentra el pueblo y su arrepentimiento (vv. 37-41), y la bondad y el honor divinos (vv. 42-45).

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