COMENTARIO
Este magnífico himno se inicia con unas alabanzas dirigidas directamente a Dios (vv. 52-56), continúa con una serie de invitaciones a unirse a esa alabanza (vv. 57-87), y, finalmente, expone los motivos por los que alaban y dan gracias los tres jóvenes (vv. 88-90). De esta forma la atención se centra primero en Dios mismo y su grandeza, después en sus criaturas celestes y terrestres, y por último en los favores concretos que realiza en bien de los que le temen.