COMENTARIO

 Dn 5,1-30 

La estructura de este pasaje es similar a la de los caps. 1 y 2, dedicados a Daniel intérprete de sueños, aunque ahora se trata de una visión: se expone primero la visión del rey (vv. 1-12), después la interpretación de Daniel (vv. 13-28) y, finalmente, la reacción del rey y el cumplimiento de las palabras de Daniel (vv. 29-30). La contextualización histórica es a todas luces artificiosa: ni Baltasar era hijo de Nabucodonosor (v. 11), ni Darío el Medo le sucedió a su muerte (6,1) (cfr Introducción, § 2). Pero presentando a Baltasar como hijo de Nabucodonosor, el autor sagrado crea la conexión con el capítulo anterior y da razón de la desaparición, por decreto divino, del imperio babilónico, es decir, de la cabeza de oro de la estatua (cfr 2,38). La dependencia que esta narración guarda respecto a la anterior, a la que cita (cfr 5,11-12.18-21), hace pensar que viene a completarla, presentando la actuación de Daniel con el último rey babilónico según el esquema del libro. El relato ilustra, además, lo afirmado en 1,17: que Daniel poseía el discernimiento de sueños y visiones. Tal don lo pone también Daniel al servicio de aquel rey sacrílego para moverle a conversión.

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