COMENTARIO
El escueto final de la historia señala que el rey cumple la promesa que hiciera a Daniel (cfr v. 16) como señal de que considera verdaderas sus palabras. Pero sobre todo son verdaderas porque se cumplen (v. 30). No se dice que en la reacción del rey hubiera conversión y reconocimiento del verdadero Dios, como sucede en los capítulos anteriores y en el siguiente. Quizás así se quiere indicar que le sobrevino el castigo de forma tan inmediata, porque no se había convertido.