COMENTARIO
Este pasaje, en línea parecida al cap. 3, refleja en primer lugar las pruebas que los judíos han de soportar para mantenerse fieles a su religión en medio de una sociedad pagana (6,1-19), después la salvación que les llega de Dios (6,20-25) y finalmente el reconocimiento del Dios de Israel por parte del monarca gentil (6,26-29). Como en el cap. 5, también ahora el protagonista es Daniel, sin que ni siquiera sean mencionados sus compañeros. La narración no guarda conexión concreta con las anteriores; más bien aparece como una unidad independiente con la que se completa el ciclo de la historia de Daniel en la corte de Babilonia. El situar el hecho en tiempos de Darío el Medo, rey que no se puede constatar históricamente (véase Introducción § 2), le da asimismo el carácter de narración ejemplar acerca de cómo Dios salva a los que cumplen las exigencias de la religión judía.