COMENTARIO
Se revela primero (v. 2) la sucesión de los reyes persas —el cuarto podría ser Jerjes el Grande, que marchó contra Grecia el año 480— y luego la llegada de Alejandro Magno y sus sucesores (vv. 3-4). El «rey del sur» o de Egipto (v. 5) es Tolomeo I Soter, y el príncipe que se hará más grande que él es Seleuco I Nicátor (304-281), que, antes de crear su propio imperio en Siria y Babilonia, había sido aliado y capitán de Tolomeo. La alianza mencionada en en v. 6 se refiere a la que hicieron el «rey del norte» o de Siria, el seléucida Antíoco II Teos y Tolomeo II Filadelfo el año 252. Una hija de Tolomeo, Berenice, fue desposada por Antíoco, pero la esposa anterior de éste, Laodice, se vengó después envenenándolo a él y eliminando a la nueva esposa y al hijo que había tenido de Antíoco. El retoño del v. 7 es Tolomeo III Evergetes, hermano de Berenice, que subió contra el rey del norte, Seleuco II Calínico (247-226), hijo de Laodice, invadió Siria y se llevó un gran botín vengando la muerte de su hermana (vv. 7-8). Seleuco II contraatacó a Tolomeo entre los años 242 y 240, pero, derrotado, hubo de volver a Antioquía (v. 9). Sus hijos, Seleuco III Cerauno y Antíoco III el Grande, siguieron combatiendo a Egipto (v. 10), pero el rey de Egipto, Tolomeo IV Filopáter, derrotó a Antíoco III en la batalla de Rafia el 217 a.C. (vv. 11-12).
Antíoco III no desistió en su intento de dominar Egipto y, con ayuda de aliados, entre ellos algunos judíos, y aprovechando los desórdenes en Egipto y quizá las revueltas en Palestina, al subir al trono Tolomeo V Epífanes, inició una ofensiva que duró del 204 al 197 (vv. 13-14). En el 204 conquistó Gaza (v. 15) y en el 198 Sidón y Palestina, la tierra hermosa o del esplendor (v. 16). Planeó controlar también Egipto dando a su hija Cleopatra en matrimonio a Tolomeo V, pero no le dio resultado (v. 17). Aún intentó extender su dominio conquistando algunas ciudades griegas de Asia Menor y otras de Egipto, pero los romanos, a las órdenes de Lucio Cornelio Escipión, le derrotaron el año 189 cerca de Magnesia (v. 18). Revueltas en la zona oriental de su imperio (Babilonia y Persia) condujeron a Antíoco III hacia allí, y en el intento de saquear el Templo de Bel en Elimaida encontró la muerte a manos de los sacerdotes de aquel Templo (v. 19; cfr 2 M 1,11-17 donde se habla del templo de Artemisa en Nanea). A Antíoco III le sucedió Seleuco IV Filopáter que fue el que envió a su administrador general, Heliodoro, a saquear el Templo de Jerusalén (cfr 2 M 3), siendo poco después, el año 175, asesinado por éste (v. 20).
El autor sagrado expone con detalle la historia de este período porque a partir de ella se comprende lo que va a suceder después: las campañas contra Egipto de Antíoco IV y la imposibilidad humana de alcanzar la paz entre Siria y Egipto.