COMENTARIO
Estos capítulos, sólo conservados en griego como ya dijimos, sirven de colofón al libro de Daniel en la forma en que lo ha recibido la Iglesia. La unidad con el resto de la obra les viene dada por tener el mismo protagonista, Daniel, aunque ahora no aparece como intérprete de sueños o profeta visionario, sino como juez suscitado por Dios para salvar al inocente (cap. 13) y como sabio que pone en ridículo la idolatría de los paganos (cap. 14). En conjunto, y como final del libro, estos dos capítulos vienen a mostrar que la historia continúa y que en ella Dios hace justicia y desenmascara a los ídolos.